MINIMALISMO, VIVIR CON MENOS PARA SER MÁS

Simplemente, menos es más


∴ ¿Es el Minimalismo un Estilo de Vida? ∴

Sí, lo es. Y abarca un amplio espectro de áreas, de hecho todas las que forman parte de la vida de un ser humano. Vivir con menos de manera intencionada es una decisión que puede cambiar tu vida a mejor para siempre.

El movimiento minimalista -un estilo de vida que se opone al ideal consumista occidental- ha ganado gran popularidad en los últimos años. En contraposición al bombardeo de miles de anuncios orientados a lo mismo, consumir desenfrenadamente productos y servicios que, en el fondo, no necesitas, surge el minimalismo con la propuesta de “menos es más”.

Nos pasamos la vida quejándonos del trabajo, del estrés, de la falta de tiempo, y todo está orientado, básicamente, a consumir productos innecesarios.  Desde la década de 1960, las personas en todo el mundo han consumido más bienes que el total combinado de todas las personas que consumían antes.

Atrás quedaron los días en que los productos estaban destinados a durar. Hoy en día la mayoría de bienes están diseñados intencionalmente para fallar después de un cierto período de tiempo –obsolescencia programada-; si no es que pasan de moda más rápido de lo que una persona tarda en ir a comprarlo y usarlo dos veces, –obsolescencia percibida. Una locura, ¿no?

El minimalismo ayuda a enfocarse en lo importante y descartar aquello que no lo es y, básicamente, nos roba tiempo y dinero.

Vamos a necesitar de un verdadero liderazgo personal  para centrarnos en lo esencial y eliminar lo superfluo de nuestras vidas.  Así, debemos adoptar una filosofía de vida que nos acompañe en todo lo que hagamos y nos centre en lo verdaderamente importante para nosotros, simplificando aquellos aspectos que nos impiden vivir la vida al máximo.

 

∴ ¿Qué es el Minimalismo? ∴

El minimalismo es una forma de percibir el mundo, una manera de vivir y pensar. Esa mentalidad ayuda a hacer las cosas de una manera particular que, inevitablemente, implica la simplificación y nos lleva a ser más con menos.

La mayoría de las personas piensan que el minimalismo significa deshacerse de cosas.

“Si bien es un buen primer paso y el paso más visible, el minimalismo realmente tiene que ver con los beneficios que experimentamos una vez que estamos del otro lado del desorden”, dice Joshua Fields Millburn de The Minimalists.  Esos beneficios se extienden a muchas áreas de la vida como el trabajo, la salud, las finanzas, las relaciones personales o las emociones.

El minimalismo no se trata de hacer que tu vida sea incómoda, se trata de liberarse de lo superfluo y dejar espacio a lo que importa. Los minimalistas tienden a centrarse en las experiencias, en lugar de las cosas. Para ellos menos es mucho más.

No hay nada de malo en tener algunas cosas útiles que aportan calidad  de vida, no es cuestión de prescindir de todo, pero sí es necesario cortar con aquellos hábitos y gastos inútiles, incluso zombies, que nos drenan la energía y la cuenta corriente sin ni siquiera darnos cuenta. Porque al consumir ya no solo perdemos poder adquisitivo, también tiempo, energía, espacio en casa, calidad de vida, etc.

El minimalismo nos ayuda a enfocarnos, a priorizar y ordenar las cosas importantes.

Si algo no está agregando valor a tu vida, está restándoselo. El minimalismo se ve diferente para todos porque somos creados de manera única, tenemos genes únicos, atributos únicos, deseos únicos, llamamientos únicos. Las cosas que son más esenciales para mí, mi vocación, mi propósito en la vida, pueden no ser las cosas que son más esenciales para ti.

Pero sí hay puntos de encuentro comunes: una vida más sencilla, con propósito, enfoque y claridad.

 

∴ ¿Cómo ser Minimalista? ∴

El cambio empieza en la mente.

En el momento en que nos damos cuenta de que algo falla en nuestra vida -cuando nos sentimos realmente absorbidos por las presiones sociales y el consumismo-, tenemos dos  salidas: seguir como estábamos o hacer un cambio.

El minimalismo ofrece soluciones reales a corto plazo y fáciles de implementar.

Lo más sencillo cada vez que vayamos a consumir algo sería preguntarse lo siguiente:

¿Aporta valor a mi vida?

¿Me va a servir para un bien mayor?

¿Me hará feliz a largo plazo?

Hagamos un listado de gastos fijos y variables y otro de lo que vayamos necesitando. La clave está en anotar aquello que gastamos, hasta lo más mínimo, y tener en cuenta lo que pagamos en efectivo, con tarjeta o por internet. Y además, revisar lo que ya poseemos. No se trata de tirarlo todo, pero sí de seleccionar y ser riguroso en base a las preguntas planteadas más arriba.

En principio, se trata tan solo de priorizar y simplificar.

Si eres novato, ten paciencia, vete poco a poco elaborando tu plan de acción y, si te caes, vuélvete a levantar y renueva los votos. Puedes pedir ayuda a tu entorno e informarles de que vas a hacer un cambio en tu vida para que te apoyen, y déjate sorprender por las sensaciones de vivir con menos cosas, menos deudas y obligaciones.

La belleza del minimalismo reside en su simplicidad y facilidad para llevarlo a cabo, solo se requiere de ganas y voluntad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *