LOS PELIGROS DE LA COMIDA BASURA

Debido al aumento del consumo de comida basura y, a la par, el aumento de las enfermedades crónicas, sigue haciendo falta concienciar y explicar a la población los riesgos que comporta su ingesta.

Para empezar, el uso de la denominación “basura” o “chatarra” frente al de “rápida” es más preciso, ya que la rapidez a la hora de prepararla no es lo único importante de la ecuación; lo principal es su composición, especialmente los alimentos altamente procesados con un elevado contenido de calorías y escasos nutrientes, como las pizzas industriales, pastas o fideos preparados, hamburguesas, patatas fritas, salchichas, refrescos, batidos envasados, bollería, etc.

Existen muchas razones para decir “no” a la comida basura y hacerle saber a la industria alimenticia que queremos alimentos sanos y lo menos procesados posible. Algunos de los motivos para dejar de comer sin saber lo que nos llevamos a la boca se pueden resumir de la siguiente manera.

 

∴ Alto Poder Adictivo ∴

Los alimentos altamente procesados comparten características similares con las drogas, pues provocan un estímulo inmediato que nos lleva a consumirlos de forma incontrolada.

Los ingredientes que están presentes en casi todos los productos procesados o envasados son insanos y tan adictivos como los azúcares, la sal, las grasas saturadas o trans, harinas refinadas o potenciadores del sabor. Un potente cóctel para nuestro organismo capaz de producirnos una adición similar a la del alcohol o las drogas.

Por ejemplo, el azúcar tiene un poder adictivo tan alto como la nicotina, el alcohol, la cocaína e incluso la heroína, ya que ataca directamente la región del cerebro conocida como hipocampo, estimulando la liberación de neurotransmisores de manera incontrolada.

El problema surge cuando estimulamos constantemente el cerebro, generando así un desequilibrio en los neurotransmisores como la dopamina o la serotonina, dado que esto puede conllevar, entre otros, a cuadros de enfermedades mentales, entre ellas la depresión.

Pero no solo tiene poder adictivo el azúcar. Las grasas y las harinas refinadas también nos mantienen esclavos de un consumo poco favorable. Y por si esto fuera poco, los fabricantes ‘engordan’ las recetas con potenciadores del sabor del tipo glutamato monosódico, que se encuentra presente en muchos productos envasados del supermercado y tiene un alto poder adictivo e inhibidor de los mecanismos de saciedad del hambre.

 

∴ Desarrollo de Enfermedades Crónicas ∴

Los datos hablan por sí solos. Según un estudio realizado en Reino Unido por la organización benéfica Cancer Research UK, los milenials son la generación con más sobrepeso de la historia desde que se tienen datos. En España, más de la mitad de la población adulta está por encima de su peso, un 36% tiene sobrepeso y un 17% obesidad. En el caso de los niños las cifras también son alarmantes: un 12% padece sobrepeso y un 14% obesidad.
La comida basura también es una de las principales causas de patologías como alteraciones cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes y ciertos problemas oncológicos.

Las grasas saturadas o trans aumentan los niveles de colesterol malo y disminuyen los del colesterol bueno, por lo cual aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias como hipertensión, insuficiencia cardíaca o aterosclerosis.

Asimismo, el azúcar en niveles elevados puede contribuir a desarrollar diabetes, una enfermedad que, además, generalmente tarda en ser detectada por aquellos que la padecen. En España, alrededor de 5.5 millones de personas tienen diabetes tipo 2, pero 2,3 millones de ellas ignoran que sufren esta grave enfermedad. Hay que saber leer bien los ingredientes de los alimentos y aquellos que incluyan azúcar, jarabe de fructosa, dextrosa, almidón de maíz, melaza, maltosa – y así hasta completar una larga lista de endulzantes-, debemos evitar consumirlos.

Otra consecuencia negativa para nuestra salud, esta vez derivada de la ingesta de sal, sería la osteoporosis, un mal de nuestro tiempo sobre todo entre las mujeres. Está demostrado que una dieta altamente acidificante, salada y falta de nutrientes esenciales, vitaminas y minerales, contribuye a la descalcificación de los huesos. Y no, comer muchos lácteos tampoco es bueno.

Otras enfermedades a las que contribuye la ingesta de estos alimentos tóxicos son ciertos tipos de enfermedades digestivas tipo Crohn, enfermedades respiratorias, reumáticas, mialgias con dolor crónico, hígado graso y problemas de riñón o vesícula.

 

∴ Deterioro de Funciones Cognitivas ∴

Las células del sistema inmune del cerebro se inflaman con el consumo de una dieta alta en grasas y azúcares. Esa inflamación está relacionada con el aumento del apetito y, por tanto, el sobrepeso y la obesidad. Según investigadores australianos de la Universidad de Nueva Gales del Sur, una dieta con alto contenido de azúcar y grasa, aun a corto plazo, puede causar pérdida de la capacidad cognitiva del cerebro.

Los experimentos llevados a cabo por científicos y publicados en la revista Brain, Behavior and Immunity, arrojaron datos muy contundentes. Tan sólo una semana después de alimentar a roedores con comida poco saludable, los animales presentaban un deterioro en la memoria. Lo mismo sucedía con aquellos cuya dieta era sana pero bebían ocasionalmente agua azucarada (como si se tratara de refrescos).

Los investigadores notaron que los animales alimentados con una dieta basura tenían una inflamación en la región del hipocampo, aquella parte del cerebro implicada en la formación de recuerdos y la memoria y una de las primeras regiones afectadas en el Alzheimer.

Como vimos anteriormente, una estimulación artificial y constante de la región del hipocampo provoca un desequilibrio en la producción de neurotransmisores como la dopamina o la serotonina y este desequilibrio contribuye a desarrollar enfermedades como la depresión o el Parkinson.

Este tipo de alimentos no solo causan inflamación en el cerebro, también lo modifican, y con la edad el deterioro es más llamativo.

 

∴ Daño Medioambiental ∴

Si después de todo lo dicho, aún sigues pensando que esto no va contigo porque te encuentras bien, llevas una vida activa, haces deporte y te gusta tomarte un refresco con tu hamburguesa, deberías de pensar en que la gran cantidad de residuos que se genera daña al medioambiente.

Al año se vierten unas 8 toneladas de plástico al mar. Solo con un menú gastamos el papel que envuelve a las hamburguesas, el de las patatas fritas, el envase de la bebida, las servilletas de papel, las bolsas, y así millones de residuos que contaminan el medioambiente y matan a los animales. Y por supuesto, también afectan a nuestra salud.

¿A que no sabías que al cocinar hamburguesas se liberan al aire compuestos volátiles nocivos?

Ya no es solo el plástico o el papel que del packaging, cuando un local cocina unas cuatro hamburguesas, libera a la atmósfera tantos compuestos como un coche viajando un kilómetro y medio. Según un estudio de la ciudad de Nueva Jersey, Estados Unidos, los 16 mil locales de comida rápida que hay en el estado liberan 2.226 toneladas a la atmósfera, que es más que lo que liberan todos los coches con motor diesel de ese estado.

Lo importante es, como en todo, mantener un equilibrio y tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad individual con nosotros mismos y con el medio que nos rodea.

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